El "haylli" era el canto del triunfo. Expresión alegre, entusiasta que precedía el festejo de algún acontecimiento: ya de exaltación religiosa, ya de la guerra, ya de la cosecha. Se encuentran así variedad de "hayllis" que pueden agruparse en tres órdenes: religioso, militar y campesino. De lo que deducimos que los cantares de "triunfo" eran dedicados al "sol", o sea a la divinidad; a sus reyes como conductores de la guerra; y a la tierra cuando daba frutos.

Los hombres: ¡Ea, ya he triunfado!
¡He enterrado el grano!
Las mujeres: ¡Ea, ya he triunfado!
Los hombres: ¡Nacerá la planta mañana!
Las mujeres: ¡Ea, ya he triunfado!
Los hombres: ¡Y vendrá la lluvia
e inundará el agua!
Las mujeres: ¡Ea, ya he triunfado!
Los hombres: ¡Florecerá luego
y ya tendré el choclo!
Las mujeres: ¡Ea, ya he triunfado!
Los hombres: ¡Vendrá la cosecha,
llenará la troje!
Las mujeres: ¡Ea, ya he triunfado!
(haylli agrícola)

Beberemos en el cráneo del traidor;
de sus huesos haremos flautas;
de su piel haremos un tambor;
usaremos su dientes como un collar;
después bailaremos
(haylli militar)

¡Oh Sol Padre mío, que dexiste aya cuzco y
tambos; sean VENCEDORES Y DESPOJADOS estos
tus hijos de todas las gentes, adorote para
que sean dichosos si somos esos Incas tus
hijos, y no SEAMOS VENCIDOS ni despojados sino
SIEMPRE SEAN VENCEDORES, pues para esto los
hiciste!
(haylli guerrero)